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La declaración del ex-jefe del FBI contra Trump desvela a EE.UU.

El exdirector del FBI James Comey declarará hoy ante el Comité de Inteligencia del Senado de EE.UU. que el presidente Donald Trump le pidió “lealtad” y le solicitó que “dejara pasar” las investigaciones relativas a su exasesor de seguridad nacional, Michael Flynn, por sus vínculos con Rusia.

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Comey detallará los memorandos que escribió sobre sus encuentros con Trump privados, cara a cara y sin testigos en un testimonio escrito que leerá hoy y que publicó ayer por adelantado el Comité de la Cámara alta.

“Espero que puedas ver claro el camino para dejar pasar esto, para dejar que Flynn se vaya. Él es un buen tipo”, le dijo Trump a Comey según las notas que redactó después de uno de sus encuentros a solas y que citará en su esperado testimonio. Comey además detallará a los senadores cómo el mandatario lo invitó poco después de tomar posesión en enero a una cena en la Casa Blanca, en la que en un principio parecía que iba a haber más asistentes y que, sin embargo, acabó siendo un encuentro de los dos en el que el magnate le preguntó por su intención de seguir al frente del Buró Federal de Investigación (FBI).

“El presidente empezó preguntándome si quería seguir siendo el director del FBI, cosa que me pareció extraña porque ya me había dicho dos veces en conversaciones anteriores que esperaba que me quedara, y le había asegurado que tenía la intención de hacerlo. Dijo que a mucha gente le gustaba mi trabajo y, dada la presión que había tenido durante el año anterior, él entendería si yo quería irme”, escribe Comey. “Mis instintos me dijeron que el encuentro cara a cara, y la pretensión de que nuestra primera discusión fuera sobre mi puesto, significaba que la cena era, al menos en parte, un esfuerzo para que yo le rogara por mi trabajo y crear algún tipo de relación de clientelismo. Eso me preocupó mucho, dada la posición tradicionalmente independiente del FBI del Poder Ejecutivo”, agrega.

Comey, según sus anotaciones, reiteró a Trump su deseo de continuar en el cargo cumpliendo el mandato de diez años como director del Buró, cargo al que accedió en 2013. Seguidamente, el entonces director del FBI le aseguró que “siempre podría contar” con su “honestidad” y para decirle la verdad.

“Unos momentos más tarde, el presidente dijo: ‘Necesito lealtad, espero lealtad’. No me moví, hablé ni cambié mi expresión facial de ninguna manera durante el incómodo silencio que siguió. Nos miramos simplemente en silencio. La conversación siguió adelante, pero volvió al tema cerca del final de nuestra cena”, asegura.

El contenido de estas conversaciones, reflejadas en los memorandos, fue parcialmente adelantado por varias filtraciones al diario The New York Times y a The Washington Post, pero Comey no había confirmado públicamente estos hechos.

Hasta ahora el público se ha tenido que contentar con los detalles más sórdidos de una relación complicada, como cuando -aseguraba un amigo de Comey- el funcionario se intentó confundir con las cortinas en una recepción en la Casa Blanca para evitar muestras públicas de cercanía con Trump o cuando le dijo al fiscal general, Jeff Sessions, que no lo dejara a solas con el presidente.

Los senadores del Comité de Inteligencia del Senado podrán interrogar a Comey, que se convirtió en director del Buró Federal de Investigación (FBI) con el presidente Barack Obama en 2013, sobre sus interacciones con Trump, quien ha llegado a decir que su despido se debió en parte a la “cosa rusa”, lo que elevó las peticiones de que se inicie un proceso de juicio político.

Los canales de noticias y medios digitales retransmitirán desde las 10 de la mañana la audiencia, durante la que se espera que Trump replique a Comey a través de Twitter, algo que a buen seguro tiene a los responsables de comunicación de la Casa Blanca mordiéndose las uñas por las repercusiones legales que ello puede suponer.

Bares y restoranes tienen previsto eventos especiales en el politizado Washington, incluido el Union Pub, que invitará a rondas de cerveza cada vez que Trump responda a Comey por Twitter.

Los que no sucumban a la ebriedad conocerán de boca de Comey si Trump está más cerca de un juicio político, que no obstante no puede abrirse sin los votos del Congreso, controlado por los republicanos.

Los senadores, principalmente los demócratas, liderados por Mark Warner, intentarán obtener una confirmación de que Comey fue presionado por Trump, algo a lo que ayer la cúpula de inteligencia se resistió a comentar en una audiencia en el Senado.

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